El déjà vu o la paramnesia es la sensación de haber experimentado algo que nos acaba de suceder, pero ¿de verdad lo hemos vivido?
La paramnesia o déjà vu no es un fenómeno nuevo como nos puede parecer, sino todo lo contrario, pues según los datos de los que disponemos ya se hablaba de él a finales del siglo XVIII. Según describe, en un texto de 1788, el naturalista suizo Charles Bonnet, una mujer ya sufría este tipo de problemas, a los que aun no se les había asignado un término propio (que sería acuñado en 1917 por el investigador francés Émile Boirac en su libro L’Avenir des sciences psychiques -El futuro de las ciencias psíquicas- basado en un ensayo que escribió mientras estudiaba en la Universidad de Chicago).
Normalmente se asocia este tipo de fenómenos a sueños, aunque en algunos casos la sensación producida por el déjà vu es tan firme que realmente parece haberla vivido en el pasado. Aunque muchos sueños no son recordados, se ha especulado que se leen directamente de la memoria a largo plazo, evitando la memoria a corto plazo. Siendo así, el déjà vu podría ser una memoria de sueños olvidados con elementos comunes a la experiencia que se vive en el estado de vigilia.
Sin embargo, los investigadores de los procesos neurológicos han expuesto varias teorías que explicarían este fenómeno como una anomalía de la actividad cerebral. En el campo médico se considera que puede ser el resultado de un solapamiento entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo y los responsables de la memoria a largo plazo, y se relaciona con casos de esquizofrenia, alcoholismo y especialmente con la epilepsia del lóbulo temporal. Esto ha llevado a ciertos investigadores a asegurar que los déjà vu son debidos a descargas eléctricas indebidas en el cerebro.
Durante mucho tiempo se pensó que las imágenes de un ojo llegaban unos milisegundos antes al cerebro que las del otro ojo, causando así una sensación de haber visto algo por segunda vez. Pero en 2006 dos investigadores británicos se encontraron con el caso de una persona ciega que experimentaba déjà vu por el olfato, el oído y el tacto, dejando así a “la ruta óptica demorada” como una teoría anticuada. De esta forma, estos investigadores también demostraron que el déjà vu, ya visto, es un término inexacto, ya que debería ser lo ya experimentado.
Normalmente se asocia este tipo de fenómenos a sueños, aunque en algunos casos la sensación producida por el déjà vu es tan firme que realmente parece haberla vivido en el pasado. Aunque muchos sueños no son recordados, se ha especulado que se leen directamente de la memoria a largo plazo, evitando la memoria a corto plazo. Siendo así, el déjà vu podría ser una memoria de sueños olvidados con elementos comunes a la experiencia que se vive en el estado de vigilia.
Sin embargo, los investigadores de los procesos neurológicos han expuesto varias teorías que explicarían este fenómeno como una anomalía de la actividad cerebral. En el campo médico se considera que puede ser el resultado de un solapamiento entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto plazo y los responsables de la memoria a largo plazo, y se relaciona con casos de esquizofrenia, alcoholismo y especialmente con la epilepsia del lóbulo temporal. Esto ha llevado a ciertos investigadores a asegurar que los déjà vu son debidos a descargas eléctricas indebidas en el cerebro.
Durante mucho tiempo se pensó que las imágenes de un ojo llegaban unos milisegundos antes al cerebro que las del otro ojo, causando así una sensación de haber visto algo por segunda vez. Pero en 2006 dos investigadores británicos se encontraron con el caso de una persona ciega que experimentaba déjà vu por el olfato, el oído y el tacto, dejando así a “la ruta óptica demorada” como una teoría anticuada. De esta forma, estos investigadores también demostraron que el déjà vu, ya visto, es un término inexacto, ya que debería ser lo ya experimentado.
Jesús Ortega Rubio
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